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Por qué debemos votar por Fox
Por Adolfo Garcia de la Sienra


El doctor Adolfo García de la Sienra es doctor en filosofía por la Universidad de Stanford. Actualmente es profesor de filosofía y economía en la Universidad Veracruzana. Miembro en plena comunión de la Iglesia Nacional Presbiteriana imparte cursos y conferencias de filosofía social y teología cristianas en institutos y universidades nacionales y extranjeros.


Frente a la bancarrota moral de los regímenes del partido oficial, no meramente incapaces de reducir la corrupción a niveles tolerables, sino sobre todo los responsables de haberla llevado a niveles raramente conocidos en la historia del mundo, propiciando con ello la impunidad y el narcotráfico como formas "normales" de vida, los cristianos (católicos, protestantes, evangélicos, ortodoxos o sin denominación) no deben fingir que no saben lo que pasa y seguir apoyando a la misma camarilla de sátrapas impúdicos de siempre.

Una de las formas en que el partido de Estado ha copado el voto de importantes sectores de cristianos ha sido a través de la amenaza y la extorsión. Fomentando siempre la discordia y la división entre las iglesias cristianas, aparecen luego ellos para vender protección a unas frente a la amenaza que supuestamente representan las otras. Ha llegado el momento de poner punto final a ese chantaje y manipulación, a través de una amplia convergencia cristiana que en las urnas dé el triunfo a un hombre temeroso de Dios, con valores morales, que ha demostrado una sobrada capacidad para gobernar bien y que ha sabido incorporar de manera abierta y plural a figuras de señalada capacidad y probidad a las posiciones más altas de su gobierno —ahora de su campaña— sin importar su filiación religiosa o la denominación eclesiástica a la que pertenecen.

Lejos de representar una "amenaza" para la libertad y el pluralismo, Vicente Fox garantiza el fin de las absurdas (y violatorias de los derechos humanos) restricciones a las iglesias y ministros de culto (diseñadas para expulsar de la vida pública todo lo que tenga que ver con la fe cristiana), así como la conclusión de la reforma democrática del Estado. Manteniendo firme y clara la diferenciación entre las iglesias y el Estado, las respectivas esferas de autoridad de cada tipo de institución, Fox es el único candidato presidencial en la actualidad que propone una "relación intensa" entre unas y otro, una mayor libertad de expresión para todos, y un sistema electoral que garantice tanto la participación política como la gobernabilidad.

Los cristianos no deben dividir su voto ni actuar de manera irreflexiva o temerosa, siguiendo los viejos cauces, sino dar un paso en fe para concluir de una vez por todas la transición democrática y poner un coto al desorden social que nos ha heredado el antiguo régimen.

Enero de 2000

 

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